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La casa más cara del mundo

09 January 2008

Hace unos días mientras dedicaba mis ratos de ocio a la computadora, leí en Internet que la casa más cara del mundo estaba valorizada en nada menos que 138 millones de dólares, la tremenda casa de 23 hectáreas y de 103 habitaciones no tenia dueño, no tenia vecino por encontrarse en medio de una campiña inglesa y no tenia competencia en lujos y detalles. Era, sin duda alguna, la casa de los sueños.

Lo leí en una encuesta realizada por la revista Forbes y que tomaba en cuenta a las propiedades de todo el mundo. Una de las cosas que más me sorprendió era que la revista especificaba que algunos corredores inmobiliarios no publican los precios de las casa más costosas, razón por la que no entraban en la lista elaborada. La suspicacia de los corredores que si publican sus precios sugería comentarios como que lo hacían para evitar cuentas tributarias o en el mejor de los casos, para mantener la privacidad de los felices propietarios.

Después de apagar la computadora me entretuve pensando lo feliz que seria de vivir en esa casa al menos por unos días. Sin vecinos, sin autos molestos que propicien ruidos; con enormes patios y jardines donde poder jugar golf, tenis y una piscina enorme donde refrescarme en época de verano. Lo mejor de todo, 108 habitaciones y 23 hectáreas que hagan posible no tener que toparme con quien viva conmigo. Una cochera donde guarde fácilmente más de siete vehículos, uno para cada día de la semana y tantos televisores que podría ver todos los partidos de Sudamérica en vivo sin molestarme.

Pero como esa opción es casi imposible de suceder en mi vida, decidí convencerme de lo malo y aburrido que seria vivir en una casa así –difícil tarea- , por lo que me recosté en el sillón de la sala del primer piso antes de ir a la cama y me puse a pensar en las razones por las que no me gustaría vivir en una casa tan fabulosa como esa. Me tomó tiempo, pensar y pensar maliciosamente en esas inefables razones, pero con mucho esfuerzo y dedicación logré pensar y luego escribir unas cuantas.

Vivir en una casa de 23 hectáreas era un tema complicado, solo piensa si tu habitación esta en la ultima hectárea y debes levantarte muy temprano a recoger el diario, tendrías que caminar más de 20 hectáreas para llegar a la puerta de tu casa, qué flojera. O si sucede una emergencia y debes pedir auxilio, no habrá vecino que pueda darte una mano, recuerda que estas en medio de una enorme campiña, y si los sirvientes toman la medida extrema de renunciar, debes entonces dedicarte por los menos un día entero solamente en cambiar las toallas de todos los baños. El desanimo sigue si imaginas una fiesta en tu casa nueva: gente por todos lados, un bullicio interminable, muchas cosas rotas, muchas cosas echadas a perder por manchas de licor o comida y muchas, muchas horas y días para dejar todo limpio. Tantas cosas absurdas que mi mente intentaba imaginar como justificando mi despiadado destino y sin embargo una realmente cautivó mi razón: con una casa tan inmensa y situada lejos de la ciudad, tendría que levantarme más temprano para ir al trabajo o si por descuido el bebé se pusiera a gatear y tendría que buscarlo por toda la casa.

Creo que mis razones para decir que no a esa casa son más que razonables. Sin embargo, si me obsequiaran esa casa por unos días ya no estaría escribiendo desde aquí.

Pronto voy a España para investigar la inmobiliaria allí - he cogido uno de los baratos vuelos Barcelona y tengo el plan de comprarme un apartamento a que puedo veranear durante las vacaciones.  Claro, no va a ser tan extravangante como la casa de este artículo pero a mi será un sueño hecho real.

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Esos rincones molestos de la casa

03 January 2008

Siempre una casa estila guardar la belleza en su comodidad, su orden y su limpieza. Recuerdo la casa antigua de mi tía Hermenegilda, una anticuada y suculenta  dama enfrascada en  la aristocracia  de los años cincuenta. De pequeño acompañaba a mi madre a visitarla, tenía una casa enorme, casi tan vieja y tétrica como su rostro blanco y con olor a naftalina. Daba miedo acercarse a la puerta y al abrirla mucho más, porque una sombra grande y deforme –mi tía-, presurosa nos hacia pasar sorteando babosos besos y abrazos.

 

Yo era pequeño en ese entonces y me desquiciaba  sentirme preso como gallina sujetada por la serpiente antes de ser devorada, me sofocaba  el apretujo de sus brazos de físico culturista y sus labios  de elefante   humedeciéndome los cachetes. Era cariñosa la tía, no cabe duda, pero tenía un carácter insoportable. Su casa lucía impecable siempre y  era parte de su discurso a la hora de auto proclamarse  la más pulcra y detallista  en cuestiones de casa. Ella estaba en lo cierto, yo me la pasaba horas y horas buscando algo con qué contradecirla, algún rincón sucio de esa su enorme casa que me permitiera denunciarla como  sutil mentirosa. Pero nada, buscaba detrás de los muebles, debajo de la enorme mesa de servicio, dentro del piano inmenso colocado en un cuarto al que solo entraba su esposo para tocar por las tardes, bajo la alfombra interminable de la sala y hasta en los baños. Nada, ni polvo, ni telas de araña ni residuos de comida. Esa casa parecía una fotografía, siempre todo en su sitio, todo en orden. Las dos plantas eran propiedad de lo impecable, de lo aburrido.

 

Ni las casas en venta ostentan tanta limpieza, y en ese entonces estaba decidido a demostrármelo. Todos los fines de semana  hacia mi recorrido después del almuerzo y terminaba el mismo con una decepción cada vez creciente, pero no perdía las esperanzas, algún lugar debía  recaudar toda la suciedad  tradicional de una buena casa.

 

A veces le preguntaba a mi tía  donde le daba más flojera limpiar, quizás en busca de un indicio o una pista, pero ella, astuta me respondía, en la casa de tu madre, y sonreía. Ella no limpiaba, lo hacia la servidumbre, pero  se encargaba  minuciosamente de la supervisión matutina.

 

Hasta que un día tanto esfuerzo dio resultado. Sin querer, debajo de la escalera auxiliar que daba al segundo  piso, encontré una puerta. Daba a una especie  de almacén de la casa y había tanta suciedad y desorden allí que la sonrisa no se me quitó en semanas. Baje cuidadosamente para que nadie se percatara de mi hallazgo hasta el momento indicado, había muebles viejos, en desuso, cantidad de ropa, retratos sucios y antiguos, cosas rotas  y en cada  salpicada de polvo imaginaba el rostro de mi tía sonrojándose  cuando le diera la contra.

 

Fue la primera y única vez que sentí agrado por esos rincones molestos de la casa, ahora nos los soporto, tampoco soporto limpiarlos.

 

 

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LAS ZONAS MÁS SUCIAS DE LA CASA

28 December 2007

Uno ni siquiera debería pensar en adquirir un segundo inmueble cuando aún no ha dominado el suyo por completo. En efecto, hay algunas cosas que escapan a nuestro control al interior del inmobiliario. Para empezar está el tema de los niños. Si uno tiene más de un hijo y éstos se llevan menos de cinco años entre sí, habrá problemas. Generalmente las peleas son constantes y la disputa territorial se acentúa, no hay día que no se peleen física y verbalmente, lo que empieza como un juego termina mal y los gritos abundan dentro de la casa. Eso por una parte pero en este artículo deseaba enfocar el tema del dominio del inmobiliario por el lado de la limpieza. Para nadie es un misterio que mientras más grande y espaciosos es una casa, más difícil se hace la tarea de la limpieza y el orden. Generalmente tenemos que echar mano de más de tres personas que se hagan cargo única y exclusivamente del aseo de la casa todos los días. Si vivimos cerca de una construcción es peor aún porque inmediatamente una gruesa capa de polvo cubre nuestros muebles y nuestros pisos haciendo parecer inútiles nuestros esfuerzos.

Si tenemos niños menores de dos años, no podemos descuidarnos en la pulcritud pues ellos gustan de gatear por el piso y sería fatal que cogieran algún virus y luego se llevaran la mano a la boca desencadenando la enfermedad. Esta es una vía común de enfermedades como la hepatitis que nos coge de muy niños. Pero hay un detalle que no solemos ver y es que la suciedad en sí, atrae todo tipo de insectos, cucarachas por ejemplo y sobre todo arañas. En efecto, estos bichos se sienten cómodos en lugares con poca asepsia e invaden la zona depositando sus huevos y creando colonias que a la larga se hacen muy difíciles de erradicar. Obviamente, las cucarachas transportan enfermedades tan igual como lo hacen las moscas pues gustan de frecuentar los desagües tomando contacto con las coliformes. El tema de las arañas es un tanto ambivalente, por un lado tiene el prestigio ganado por ser las basureras del planeta, sin cuya intervención, este sería un mundo dominado por todo tipo de insectos. Pero, por otra parte, la picadura de algunas especies, puede llegar a ser mortal y en especial para los niños y ancianos. Al respecto, las arañas caseras han demostrado ser muy peligrosas y un simple piquete ha terminado en muerte en más de un caso. Hasta aquí hemos echado un vistazo de lo que se ve, pero hablemos un poco sobre lo que no se ve, lo que subyace.

Debo empezar este párrafo diciendo que el tema del presente post, se me vino a la mente a raíz de un programa que vi en la televisión. Se trataba de un documental sobre los animales más sucios y su comparación con las costumbres más sucias del ser humano. Morbosamente, la producción del programa había preparado un ranking con una cuenta regresiva de los diez animales más sucios del planeta. Uno de los puestos era ocupado por el llamado perezoso, un mamífero que habita en lo alto de los árboles de la selva sudamericana y que pasa casi toda su vida durmiendo un promedio de 18 horas diarias. De ahí su nombre y emplea las otras seis horas del día en comer. El hecho es que este animal es ta sucio que defeca una vez por semana y además nunca se baña, de hecho, una sola vez al mes se remoja en un charco cercano. Además, una colonia de algas crece bajo su sucio y tupido pelaje sin mencionar la miríada de ácaros e insectos que comparten dicho pelaje. El programa establecía una comparación con la costumbre del hombre de limpiar la zona de la cocina con el típico trapo húmedo que todos tenemos. Al parecer, la cocina, contrariamente a lo que se puede pensar, es la zona más sucia de la casa, más que el baño incluso. El fundamento subyace, es invisible y es que ese bendito trapo mojado que hay en todas las cocinas del mundo, es un criadero de hongos y bacterias por permanecer siempre mojado y no cambiarse a diario. Al utilizarlo en el repostero y en la cocina misma, estamos ampliando el espectro de acción de las bacterias. Si les duele el estómago sin razón aparente, quizá sea momento de cambiar el trapo de la cocina.

Pero el programa que vi no quedó allí y se hizo otra gran revelación que me dejó pensando. La segunda zona más sucia de la casa corresponde al lugar donde se encuentra ubicado nuestro ordenador. ¿Cómo puede ser eso? Yo también me hice esa pregunta ni bien terminé de escuchar la sentencia. Al parecer, el teclado de nuestros ordenadores es el más sucio y nuevamente de manera invisible. En las teclas y entre sus espacios, subyacen toda una miríada de bacterias y hongos producto de células muertas de nuestra piel que se van acumulando, lo que sumado al sudor de nuestras manos crea el ambiente propicio para la proliferación de estos agentes infecciosos. Incluso se aseguró que en el teclado del ordenador de casa existen 400 veces más bacterias que en el inodoro del hogar, estadística que me pareció asombrosamente alarmante, tomando en cuenta que y o almuerzo todos los días utilizando el mueble del ordenador como mesa. Recién después de ver ese programa, encontré la pieza que me faltaba en un rompecabezas. Hace tres años, enfermé de Hepatitis A repentinamente, mis hábitos alimenticios no habían cambiado y la asepsia siempre fue una constante en mi vida pero…por aquellas fechas el teclado de mi ordenador se malogró y le pedí prestado uno a un amigo. Este me prestó un teclado viejo que ya no usaba pero que funcionaba, estaba percudido, pero pensé que era por el uso. Ahora sé como me contagié de hepatitis A.

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EL TALISMÁN DENTRO DE LA CASA

18 December 2007

Esto de tener una casa de repuesto o segunda casa como se le suele llamar, se me hace medio complicado. Si ya de por sí tengo problemas para administrar mi hogar, no quiero ni pensar cómo haría para dividirme entre dos casas. Seguro que en las noches no podría dormir pensando que están robando en mi segunda casa o que ésta viene siendo consumida por un incendio. En mi hogar es distinto, hay problemas como en todos los inmuebles pero estoy aquí buena parte del tiempo para resolverlos y si no estoy, siempre hay alguien de la familia que se encarga de resolver las cosas o en todo caso me los comunica. Muy aparte de los imponderables de último momento, está el tema de los costos fijos, por ejemplo la energía eléctrica y el agua que siempre hay que pagar, el gas y bueno, el teléfono no sería problema porque se puede reemplazar con un móvil pre pago. Pero hay un punto que no podría saltarse y sería el tema de la seguridad. Cuando menos habría que contratar un servicio que instale alarmas por toda la casa y que se encuentre permanentemente conectada a la central para que en caso se perpetre un robo, acudan inmediatamente. Estos sistemas a la larga son muy costosos pero te dan cierta tranquilidad. Los sensores de movimiento son claves dentro de la casa y presentan una gran sensibilidad. Si uno sabe que no habrá nadie en la casa, incluso los puede programar para que detecté el movimiento de una persona de menos de 20 kilos, incluso un gato podría activar las alarmas. Total, si estoy pagando una tarifa mensual fija, no quiero ni que un animal pise mi alfombra. Y no exagero.

En efecto, un amigo fue víctima de latrocinio con una modalidad bien rebuscada que les paso a contar. Primero quiero aclarar lo referente al sistema de vigilancia remota, más específicamente en base a una alarma que se activa por intermedio de sensores de movimiento. Estos sensores tienen distintos niveles de sensibilidad y uno los puede programar de acuerdo a sus necesidades. Por ejemplo, si uno tiene mascotas, un perro por ejemplo, puede programar la sensibilidad para que se active cuando detecte el más mínimo movimiento de una masa de más de 40 kilos que es el peso promedio de un can adulto. Claro que habría un problema si uno tiene un Mastín Napolitano por mascota con casi 100 kilos de peso, aunque en ese caso creo que la alarma perdería su sentido. Al detectar el movimiento estas alarmas se disparan alertando a la central de seguridad que hemos contratado, los cuales llegan en menos de diez minutos al inmueble, es un sistema muy eficiente pero los ladrones ya encontraron la forma de vulnerar esto y fue un amigo mío el que lamentablemente lo comprobó. Su casa fue vaciada y el no se dio cuenta hasta pasada una semana en que volvió a ella, puesto que era su segunda casa. En efecto, nadie se percató, el incidente al parecer se registró en horas de la madrugada de un lunes, justo cuando mi amigo había abandonado su residencia de fin de semana. Las investigaciones apuntaron a un robo de alguien que conocía la combinación del sistema de alarma o, peor aún, del filtrado de información de la misma agencia de seguridad. Sin embargo, luego de más de seis meses de paciente investigación, la policía logró dar con la banda de asaltantes especializada en esta modalidad de robos y que era un rompe cabezas para la policía.

La mayor sorpresa de mi amigo y de la policía, fue que la clave de esta banda era uno de sus miembros, no era un intelectual ni un ex agente de la CIA, simplemente se trataba de un enano cuyo peso apenas se acercaba a los 30 kilos. Este pigmeo, era el que se filtraba por la ventana de los inmuebles protegidos por estos sensores y cortaba los cables que conectaban la alarma, después el “trabajo” se facilitaba. Lo anecdótico del caso era que el enano respondí al alias de “Talismán”.

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Si no puedo comprar un inmueble cómo tener una segunda casa en España

07 December 2007

La idea de comprar una segunda casa no es para nada descabellada. Sobre todo si se puede anotar que siempre es bueno contar con una segunda propiedad que no sólo sirva para dar el reflejo de cierto descanso, y de tranquilidad inmobiliaria, sino también porque en algún momento podría ocurrir algo que nos haga salir de nuestra primera casa, conduciéndonos así, a que nos encontremos en la encrucijada de tener que buscar un lugar para mudarse. Pero para que eso no se constituya como un problema demasiado grave, está la opción justamente de que exista un hogar que sirva de apoyo, para ir en cualquier caso, es decir para tenerla como una vivienda de contingencia en casos de emergencia.

Pero no es fácil para cualquier persona que radique en España poder contar con un segundo inmueble, ya sea esta casa o apartamento, grande o pequeño. Simplemente porque el contar con una sola propiedad ya se hace difícil para muchas persona. Ello, por los motivos que ya todo el mundo conoce y ha vivido cuando trata de buscar un lugar para mudarse: los precios altos que hay en el mercado, así como la poca disponibilidad de inmueble que hay en general a todo lo largo y ancho del territorio español; por lo cual, si una casa es difícil de conseguir, podemos imaginarnos cómo es la situación para poder hacerse dueños de dos inmuebles.

Las personas que podrían estar dentro del grupo de los potentes compradores de un inmueble, son solamente aquello que poseen mayores ingresos mensuales, los cuales les puedan servir justamente para satisfacer esa necesidad de pagar precios altos, incluso de más de un inmueble, ya que de esa manera se les posibilita la oportunidad de hacerlos sin mayores perjuicios a su cuenta, es decir: sin tener que pedir grandes préstamos, o sin tener que pagar las hipotecas altísimas que el resto de ciudadanos españoles tenemos que pagar cuando tratamos de conseguir una casa para vivir, o siquiera un apartamento rentado para aprovechar lo poco que muchas veces podemos pagar.

Y ello porque, a pesar de que hasta el noveno mes del presente año, la construcción de inmuebles se haya incrementado en más de un 9 por ciento, respecto a las construcciones del periodo abarcado por los mismos meses en el 2006, la disponibilidad (es decir la cantidad de inmuebles en conjunto con el precios de estos) no ha incrementado para nada en España, lo cual no favorece la posibilidad de conseguir un inmueble, siquiera para rentarlo.

 Es ya claro también que la población haya identificado este problema, el de la vivienda, como el segundo mayor problema social que vivimos hoy en día. Y no es por casualidad, pues justamente es realmente palpable este problema, que en lagunas partes se hace más profundo, mientras en otras se trata de solucionar. Es decir no hay una resolución general de este grave problema, por más de que haya pequeños signos de que se avanza en algunos lugares. Y, es que, a pesar de ello, lo que se necesita es un logro a nivel de toda España, para que la gente pueda satisfacer sus necesidades de demanda inmobiliaria, y no sólo conformarse con lo primero que encuentren disponible y puedan pagar. Porque eso no es lo que merecemos, sino una situación mejor en el país. Así la idea de comprar una casa no es descabellada, pero sí casi imposible. Eso es lo que debemos cambiar.

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Una segunda casa para perros dentro de un inmueble

27 November 2007

Mi prima que tiene una casa muy bonita en el centro de la ciudad de Barcelona, hace un tiempo me invitó a pasar un fin de semana en su casa para poder hablar sobre algunas cosas del pasado, rememorando viejas historias, y antiguos recuerdos que ya casi ninguno de los dos sabía que habían estado en nuestras cabezas. Bueno, cuando llegué a la ciudad, estaba un poco perdido, pues había pasado mucho tiempo desde la última vez que estuve ahí, y casi no recordaba nada de la ciudad.

 

 Felizmente el esposo de mi prima fue a recogerme a la estación de autobuses para llevarme a su casa pues de otra manera hubiese tenido que regresar por medio de la misma estación directamente a Madrid, pues ni siquiera tenía el número de teléfono de la casa de mi prima, y no iba estar preguntando a todo el mundo por una dirección, que ni siquiera yo recordaba bien. En realidad eso pasó por  mi culpa pues yo le dije que recordaba más o menos bien cómo llegar y que no era necesario que me fuesen a buscar. Sin embargo, luego me di cuenta que si fue necesario.

 

Para cuando llegamos a su casa, lo primero con lo que me topé fue con mi sobrina, y con toda una jauría de perros.  Al parecer a ella desde muy pequeña le habían gustado los animales por eso tenía ahora tantos perros, e incluso había hecho que sus padres acondicionaran dentro de su casa, una especie de segunda casa para sus mascotas, en la cual ellos descansaban  cuando no estaban por el patio corriendo, jugando con la niña. Y me di cuenta además de que la casa tenía ciertos arreglos especiales que se le habían hecho, como para condicionarla a los perros. Eran cuatros los canes, en total. Y cada uno disponía de un espacio bastante amplio en la cocina que había sido modificada en su espacio, ganándole un poco de terreno al patio, para que de esa manera pudieran caber todos los perros al comer, pues antes el espacio de esta habitación era muy pequeño, lo cual no permitía contar con comodidad.

 

Otros cambios que se habían hecho por toda la casa consistían básicamente en la forma en la que mi prima y su esposa habían pensado que los canes no llegaran al segundo piso. Por ello habían puesto una especie de reja al inicio de la escalera, que consistía en una malla de fierro, con la cual trataba de contener a los perros. Era algo que en verdad no había tomado mucho tiempo, ni representaba un gran cambio en la decoración, pero sí en su vida diaria, pues cada vez que alguno de ellos deseaba subir o bajar del segundo piso, tenía que abrir la malla, como si fuese una puerta que conducía a otra habitación, lo cual les quitaba tiempo en caso de que estuvieran muy apurados.

 

Pero en realidad, esta familia en sí, se había acostumbrado a vivir con tantos perros. Ya que en su mayoría los cambios hechos a la casa no les molestaban en lo absoluto, y cada travesura de los perros era tomada con buen ánimo por ellos. Parecía que la casa la hubieran hecho especialmente para los perros, pero ellos seguían felices. Yo no creo que pudiera vivir con tantos animales en mi casa, pero al fin y al cabo hay  quienes si disfrutan de la compañía de sus mascotas.

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Un susto en la casa

16 November 2007

Hay ocasiones en las cuales la solidaridad de las personas sale a relucir y uno puede pensar que verdaderamente todos juntos podemos avanzar hacia un futuro mejor. Yo pensé que eso era algo posible hace unos meses cuando en una de las casa de mi barrio ocurrió algo que nos hizo movilizarnos rápidamente a todos para tratar de solucionar el hecho lo más rápido posible. Lo ocurrido fue un pequeño incendio que se dio en el segundo piso de una casa que estaba casi al frente de la mía y en la cual tan sólo vivía una señora mayor junto a su hija, que en esos momentos estaba de viaje.

 

Al parecer todo iba normal para ella. Su hija había hablado con algunos vecinos -con los que tenía más confianza- para que estén al tanto de lo que ocurría con su madre, por lo cual, casi todo el día había alguna persona que estaba pendiente de si necesitaba algo, pues a pesar de que no era muy mayor, había tenido una enfermedad que no la dejaba accionar con total normalidad.

 

El hecho es que un día, durante la tarde cuando ya gran parte de los vecinos había retornado del trabajo, la señora fue visitada por dos vecinas que habían ido a  acompañarla unas horas a su inmueble, para conversar con ella. Todo se sucedía con toda la tranquilidad del mundo ciando de repente una de las vecinas empezó a oler que algo se quemaba. Pensando que era algo de la cocina, no se preocuparon mucho, pero al darse cuenta que no provenía de ahí, sintieron que algo andaba mal. Fue entonces que la señora recordó que había dejado la plancha prendida y que no había tomado la precaución de dejarla en un lugar seguro. Para cuando subieron al segundo piso, el cuarto en el que estaba la plancha, ya estaba en llamas.

 

Salieron de inmediato de la casa gritando ¡incendio! Y varios vecinos salieron de sus casas, al mismo tiempo que veían como una pequeña columna de humo se levantaba desde la casa de la señora. Con gran velocidad alguien llamó a los bomberos, y con la misma rapidez, los vecinos que estaban más cerca empezaron a llenar baldes con agua para tratar de aminorar el fuego que aún no llegaba a gran parte de la casa. Fueron varios los que se sumaron a esta acción y que trataron de hacer que el inmueble no sufra grandes daños, mientras la señora desesperada ya pensaba en tener que vivir en una segunda casa, pues daba esta como totalmente destruida.

 

Al llegar los bomberos esta acción no disminuyó sino que se hizo más intensa para intentar desaparecer lo más rápido posible el fuego que amenazaba con expandirse cada vez más. Sin embargo la acción conjunta de todos hizo que se detuviera el peligro que corría sobre el resto de la propiedad, y sobre las casas aledañas. Felizmente todo no pasó de un gran susto y al llegar la hija de la señora de nuevo a su casa, se enteró de todo y estuvo agradecida de que no le haya pasado nada a su madre ni a su casa. Aunque se sintió preocupada porque un accidente así podría volver a ocurrir, sintió también que tenía vecinos con los cuales podía contar ante cualquier situación de peligro en su casa.

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Buscando casa

07 November 2007

La búsqueda de una casa puede ser algo realmente difícil. Lo digo por experiencia. Hace un tiempo estuve tratando de mudarme y me fue muy difícil. Casi desde que inició el proceso de búsqueda hasta que al fin me decidí por la compra de un inmueble, estuve divagando entre opciones de precios, lugares, formas de pago, etc.

 

Todo empezó cuando a mi esposa se le ocurrió la idea de tener una segunda casa. Como si el mercado inmobiliario español y mi sueldo estuviesen en el mismo nivel. Claro que mi respuesta fue negativa, y más aún sorprendida. Pues no sabía como a ella se le podía ocurrir semejante cosa. No teníamos el dinero suficiente como para pagar lo que costaba una casa, y seguir manteniendo la que ya teníamos. Por ello le dije que no. Ella se enojó, como si le hubiese denegado el permiso para algo elemental, y luego trató de convencerme. Pero yo estaba muy seguro de mi decisión.

 

Hasta que saltó a la luz una posibilidad que era muy fácil de  pensar, pero que ninguno de los dos habíamos vislumbrado hasta ese momento. Se trataba de la venta de nuestra actual casa, para conseguir dinero, y si sumábamos el sueldo de ambos, entonces podríamos tener la posibilidad de comprar una casa un poco más grande que la actual. Ahí me pude dar cuenta de que lo que quería mi esposa no era realmente una segunda casa, sino tan sólo quería mudarse, solamente que no había sabido decírmelo de esa forma, pensando que a mí no me iba a gustar la idea.

 

El asunto es que empezamos a buscar una propiedad para mudarnos. Aprovechamos que nuestro hijo estaba en época de escuela y que nosotros teníamos trabajos que nos permitían salir a veces durante algunas horas para ir buscando, por lugares cercanos, alguna que otra casa que estuviera a la venta, y que se acomodara en primer lugar a lo que teníamos planeado comprar, y en segundo lugar al precio que teníamos la opción de pagar. Sin embargo, aunque dedicamos todo nuestro tiempo libre durante el día a tratar de encontrar una casa que fuese la precisa para nosotros, no encontramos nada por algunos meses. Todas las viviendas que visitábamos acababan de venderse o tenían precios muy altos para nosotros, por lo cual el objetivo de hallar un inmueble de manera rápida no se estaba cumpliendo para nada. Más bien estábamos demorando más de la cuenta, pues ya había alguien con quien habíamos contactado y quería comprar nuestra antigua casa, sin embargo no podíamos llevar a cabo ese negocio hasta que nosotros no tuviéramos primero la seguridad de haber hallado un nuevo lugar donde vivir. Por eso era primordial acelerar la búsqueda.

 

Hasta que un día, casi al final de la tarde vimos la casa que sería de nuestra propiedad. Ambos lo sentimos en ese momento. Nos acercamos y había un cartel con los datos de la persona que debíamos contactar. Tan pronto como lo hicimos, nos dimos con la alegría de que el precio no era tan elevado y podríamos comprar la casa. Así se cerró nuestro proceso de cambio, y gracias a eso mi familia ahora disfruta de un mejor lugar, más tranquilo y con mayores comodidades, después de todo lo que significó el encontrar el lugar ideal.

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La reserva de compra de una vivienda

30 October 2007

Comprar una casa es una operación compleja e importante, pues representa una gran inversión a largo plazo. Cuando decidimos adquirir una vivienda por medio de la reserva de compra, habitualmente el vendedor (bien sea el promotor, constructor, una inmobiliaria, o incluso un intermediario particular) suele requerir como parte del pago inicial una cantidad de dinero, conocida como “señal” o “arras”. Desde la perspectiva legal, existen tres modelos que tienen distintas consecuencias para el cliente y el proveedor. Además, existen otras maneras de guardar una vivienda. Un ejemplo de esta situación son los contratos que tienen entre sus condiciones una cláusula de compra.
A la hora de suscribir el contrato donde se recogen las arras, ambas partes (comprador-vendedor) deben estar de acuerdo con lo pactado en el documento, ya que no se puede firmar el contrato sin el pleno consentimiento de los involucrados. Cabe resaltar, que este documento es redactado con total libertad, por lo que conviene elaborar el texto con cuidado para no trastocar el fondo, mas aún cuando la operación es realizada entre partes privadas. En el caso de intervenir una inmobiliaria o profesionales de derecho, la preocupación es mínima pues el trámite está en manos de expertos, por ende dejarán bien en claro el concepto entendido por este primer abono que se hace. Además, teniendo en cuenta la voluntad de las partes las arras se dividen en tres tipos: confirmatorias, penitenciales y penales.

Las arras confirmatorias se refieren a la cantidad de dinero entregada a cuenta del precio de compraventa. La cual confirma la voluntad de compra, prohibiendo a cualquiera de las dos partes a resolver el trámite unilateralmente. Cuando alguno de los involucrados se retracta, la parte contraria está en todo su derecho de reclamar ante los tribunales el cumplimiento del contrato o su resolución. Sin embargo, la cuestión no llega hasta esos extremos, puesto que la solución puede tardarse años. Entonces la mejor manera de llegar a un acuerdo es exigir una indemnización por daños y perjuicios ocasionados por el no cumplimiento (siempre justificados). Siendo en muchos casos el dinero recibido por la compensación mayor que la señal entregada.

El Código Civil define a las arras penitenciales como la “multa” que tiene que pagar la parte que incumple el contrato. En caso el comprador sea quien se arrepiente, éste deberá renunciar a la cantidad entregada, mientras si sucede lo contrario y es el vendedor quien da marcha atrás, él deberá entregar al comprador el importe duplicado. Al acordarse las arras penitenciales en un contrato las partes no están obligadas a cumplir con lo estipulado en el documento, pues el simple pago de la multa lo da por concluido. No olvidar que este pacto debe ser expreso.

En cuanto a las arras penales, esta modalidad obliga al comprador y vendedor a cumplir el contrato, fijándose por anticipado la indemnización por daños y perjuicios por parte del que se arrepienta del acuerdo. La cantidad establecida habitualmente se da a favor del vendedor, pero también puede estipularse para el comprador. Existe en la práctica problemas para distinguir estas arras con las penitenciales.
Otra de las modalidades para asegurarse la reserva de un inmueble es firmar un contrato de opción de compra, la cual faculta al comprador a adquirir un bien si así lo desea. Normalmente el comprador entrega una cantidad de dinero a cambio que el propietario le guarde la vivienda. Si después de transcurrir el plazo pactado, el comprador no se ha decidido perderá lo haya pagado y el vendedor será libre de ofrecer su propiedad a otras personas. Los contratos pueden inscribirse en el Registro de Propiedad, siempre que ambas partes lo hayan acordado. En ese documento se fija el precio de compra y el plazo (que no debe ser mayor a los cuatro años).

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Las aseguradoras ya no podrán discriminar por razones de sexo

25 October 2007

¿Quién no ha pasado por el problema de ser discriminado? La discriminación está en todas partes, por ejemplo en las compañías aseguradoras, donde ser mujer u hombre te ocasiona una serie de trabas al negociar las condiciones del contrato. En vista de los constantes problemas en los que nos vemos envueltos, a partir del 21 de diciembre entrará en vigor el Reglamento de Ordenación y Supervisión de los Seguros Privados. Que tiene como finalidad eliminar las razones de sexo como determinantes en las primas y prestaciones de los seguros.

Los seguros se han convertido en parte de nuestra vida, en España son miles las personas que cuentan con seguro de salud, de vivienda, de automóvil y otros. Contar con una póliza, que garanticé nuestro bienestar y de nuestra familia en caso de ocurrir algún incidente, representa abonar cada mes una cantidad de dinero que la mantenga vigente. Aunque muchas veces este desembolso resulta excesivo, ya que al ocurrir un accidente la cobertura del seguro es menor de lo que creíamos. Sin embargo, esto no impide que más personas sigan afiliándose a toda clase de seguros.

En el caso concreto del sector de la asistencia sanitaria, hoy en día, la mayoría de las compañías aseguradoras aplican criterios diferenciadores para las personas entre 25 y 40 años, en función al sexo. Incluso esto ocurre con las pólizas de automóvil. Pero, ahora, la nueva legislación determina que sólo se podrán hacer distinciones por razones de sexo, siempre y cuando, constituya un factor vital para la evaluación del riesgo. Teniendo como base datos estadísticos fiables, subrayando además que en ningún caso podrán incorporar el efecto de riesgo por embarazo o parto. Por eso, las tablas de mortalidad, de supervivencia, de invalidez y de morbilidad estarán sujetas al procesamiento de datos de los riesgos (dado que las probabilidades para cada sexo sean diferentes) justificados estadísticamente.

Los costos relacionados con el embarazo y el parto en el cálculo de las primas y prestaciones se prohibirán recién hasta el 31 de diciembre del próxima año, fecha en la se hará efectiva.

Tocando el tema de la igual entre los sexos, el Consejo de Ministros a señalado algunas medidas, una de estás presentada por el titular de Trabajo y Asuntos Sociales, Jesús Caldera, quién pondrá en marcha el Plan de Actuación de Trabajo, que pretende inspeccionar a diez mil empresas entre el 2008 y 2010. Este plan tiene como fin eliminar las diferencias en las primas de los seguros por razones de sexo (explicado anteriormente) y favorecer el empleo para las personas mayores de 45 años. Además, se enviarán al menos dos inspectores por provincia, quienes se centrarán en casos como la discriminación en el acceso de trabajo, acoso sexual, derechos de conciliación de la vida familiar y laboral, control de las cláusulas de los convenios colectivos, y la protección en temas relacionados con la maternidad, embarazo y lactancia.

Sólo esperemos que las medidas anunciadas sean respetadas, que el Gobierno está vez no las convierta en parte de una campaña electoral. En el caso de las aseguradoras que cumplan con las leyes establecidas, de esa manera podremos vivir mejor.

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